Que hoy te veo y aunque lo intente,
no se me olvida que eras tú el que no creía en las despedidas.
Que sigo siendo la misma loca que entre tus sábanas se perdía...
y a fin de cuentas, no soy distinta a aquella idiota que te quería.
Deshojaré margaritas esperando tu regreso.
Pintaré en el viento con el color de mis lamentos.
Pero no esperes que te olvide.
Todos tenemos razones por las cuales esperar.
Tú esperas que te olvide, y yo que me vuelvas a amar.

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